El bordado es una técnica preciosa que puede transformar cualquier prenda o proyecto en algo único y lleno de detalles. Sin embargo, uno de los problemas más frustrantes para quienes bordamos en casa es que la tela se arrugue o se frunza después de bordar. Este inconveniente no solo afecta la apariencia de tu trabajo, sino que también puede dañar la prenda o el accesorio que con tanto cariño preparaste. Por eso, hoy te compartimos las causas más comunes de este problema y, lo más importante, cómo solucionarlo de forma práctica.
1. Revisa la tensión del hilo
Uno de los principales motivos por los que la tela se frunce es que el hilo está demasiado tenso. Ajusta la tensión de acuerdo con el tipo de hilo y de tejido que estás utilizando. Por ejemplo, el hilo de poliéster tiende a estirarse mientras bordas, pero cuando terminas y la costura se relaja, el hilo recupera su forma original y genera arrugas en la tela. Verifica la tensión de tu máquina y haz pruebas antes de comenzar un bordado importante, pues esto también podría generar nudos en la parte inferior del bordado.
2. Ajusta bien la tela en el bastidor
Si la tela no está correctamente estirada en el bastidor, es muy probable que se frunza durante el bordado. Para evitarlo, asegúrate de tensar adecuadamente telas no elásticas o tejidas, y usa un buen estabilizador de respaldo para darle firmeza a prendas más delicadas o elásticas. Eso sí, ten cuidado de no estirar demasiado la tela, pues al soltarla podría volver a su forma original y deformar el bordado.
3. Revisa la longitud de tus puntadas
Las columnas con puntadas demasiado largas también pueden generar fruncidos. Una buena práctica es volver a digitalizar el diseño usando puntadas de relleno o varias filas de puntadas cortas, para distribuir mejor la tensión en la tela.
4. Cambia la aguja si es necesario
Una aguja desgastada o dañada empuja la tela hacia abajo y puede desgarrarla o arrugarla. Es recomendable cambiarla regularmente, sobre todo si trabajas con telas delicadas.
5. Ajusta la densidad del diseño
Otra causa común de arrugas es la excesiva densidad del diseño: muchas puntadas concentradas en la misma área generan tirones y fruncen la tela. Prueba a disminuir la densidad de tu diseño entre un 5% y un 10% para obtener mejores resultados.
¡Evita que tu bordado se arruine!
Con estos consejos, bordar sin arrugas será mucho más sencillo y tus proyectos lucirán impecables y profesionales. Recuerda siempre hacer pruebas en retazos de tela antes de comenzar un bordado definitivo, ajustar la máquina y usar materiales de calidad.
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